Es muy natural y parte de nuestro instinto animal el tratar de evitar situaciones que nos causan miedo. El miedo es una emoción asociado a la sobrevivencia, aunque la categorizamos como una emoción desagradable. El miedo puede estar basado en preocupaciones y posibles efectos negativos que podrías experimentar a causa de hacer algo fuera de la rutina. Nuestros padres y mentores siempre nos aconsejan que seamos cuidadosos y no tomes muchos riesgos. Sin embargo, tomar riesgos en el área profesional/académica puede resultar en una gran oportunidad de trabajo, descubrir tu pasión por un trabajo o simplemente tener experiencias que te harán un mejor candidato para un trabajo. Siempre recuerdo cuando solicite unos “summer internships” en Estados Unidos.

Estaba en segundo año de Universidad y no me sentía cómoda con mi capacidad para hablar en inglés, mucho menos para irme 10 semanas a vivir en EU sola. No sabía mucho de estos “summer internship programs” pero mi profesora de Biología nos motivaba a solicitar porque era bueno para el desarrollo profesional. Me dieron la oportunidad en Indianápolis, Indiana. Literalmente en el medio de la nada y sin oportunidad de encontrar alguien que hablara español. Me fui con miedo y volví con miedo. Esta fue la experiencia que me ayudo a redefinir mis intereses y deseo de continuar estudios de posgrado en psicología. Nunca pensé que esta experiencia iba a marcar mi vida de una forma tan significativa.

La realidad es que muchas de las experiencias que he tenido en mi vida, las he logrado con miedo. El miedo te avisa de las posibles consecuencias negativas de hacer o no hacer algo. Igual tienes que tomar una decisión y es más efectivo hacer lo que quieres hacer tomando responsabilidad de las consecuencias sin juzgarte si no sale como deseabas. Entonces, te motivo a tomar riesgos calculados y tener tu plan B y C porque en la vida todo puede cambiar de un minute a otro. Sin embargo, un cambio de dirección puede ser un “shortcut” para lograr tus metas o desarrollarte en nuevas áreas. La moraleja para mi ha sido que con miedo he logrado muchísimas de mis metas, en especial esas metas que pensé que era demasiado esfuerzo o estaban por encima de mis capacidades.

Todas mis metas logradas han comenzado con dos emociones: excitación y miedo. Quizás el enfocarme más en lo excitante de la oportunidad me ayudo a ignorar cuanto miedo podía sentir. El mejor aprendizaje ha sido que después de hacer algo que me provoca miedo, no sientes miedo o lo racionalizas. Hacerlo con miedo es la estrategia que utilizo cada vez que me tengo que hablar en público, ir a conferencias, presentarme en un examen o asistir a una entrevista de trabajo. Mientras más practicamos cada una de esas situaciones que nos causan miedo, más confiado estarás y menos miedo podrás sentir o prestar atención. Al aprender y aceptar que el miedo es parte nuestra y es muy probable que siempre nos ha acompañado, aprendemos a hacer y lograr nuestras metas a pesar de nuestras emociones.

Mayra A. Nuñez, Psy.D.

La Dra. Mayra A. Nuñez recibió su doctorado en Psicología Clínica en Ponce Health Sciences University. Completó su internado doctoral en University Behavioral Health Care – Rutgers University. Actualmente se encuentra completando estudios post-doctorales en New Jersey. Ella es Coach Independiente de Beachbody y se encuentra estudiando para la Certificación de Entrenadora Personal.

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